Ondeando la bandera de la victoria

No recuerdo muy bien cómo comenzaron mis dolores en los pies. Sólo sé que fue hace ya casi 6 años y que, de tener una vida activa, poco a poco, tuve que ir déjandolo todo. En ese momento me dedicaba a dar clases de “euskal dantzak”, solía ir a correr, a pasear, a la calle a dar una vuelta como toda la gente...

No fue a raíz de una lesión física aparente. Empecé con unas pequeñas molestias en la planta del pie izquierdo, que aparecían cuando estaba de pie. Era una sensación nueva, diferente, porque me molestaba a la hora de estar de pie parado y poco cuando me movía.

Empecé mi tour con el podólogo al que iba habitualmente, que me modificó las plantillas, pero mi dolor no cambió nada. Luego a otros podólogos, traumatólogos, fisios, osteópatas... En ese comienzo que duró casi un año, me diagnosticaron posible fascitis plantar, tendón más corto, nervios que se comprimían a la hora de estar de pie... Intentaron solucionarlo con inflintaciones, rehabilitación, descanso de la vida activa que tenía....pero nada, no daban resultados positivos y seguía a peor. En ese momento, además, empecé con las mismas sensaciones en la planta del pie derecho! Fue bastante duro porque, a parte de no saber el diagnóstico e ir perdiendo calidad de vida, ya los médicos eran más reacios y algunos de ellos pensaban que me lo estaba inventando.

Yo seguí adelante, y probé un poco de todo. Hasta me operé del pie izquierdo porque me diagnosticaron síndrome de hiperpresión y, ya que estaba, aprovecharon también a “arreglarme” la fascia.

Después de unos cuantos meses de recuperación, volví a como estaba antes, incluso a peor. Siguió mi tour otros 2-3 años por los especialistas y nada. Ya no podía estar de pie. Cocinaba sentado, salía a la calle con una silla plegable, y no hacía muchas cosas por si tenía que estar de pie.

Pero un buen día, cuando ya pensaba que tendría que vivir “atado” a una silla y había perdido casi toda la esperanza, me hablaron del centro de Asier Merino. No sabía muy bien a dónde iba, porque no tenía ni idea de lo que hacían y cómo lo hacían. Pensé que sería otra etapa más en mi tour, pero bueno, como no tenía nada que perder...

Desde la primera consulta con María me di cuenta de que era diferente, lo que me decía era completamente nuevo y distinto a lo que me había dicho el resto. He ido a las sesiones desde el principio con la mente “abierta”, siguiendo el proceso con las indicaciones que me ha dado, escuchando sus explicaciones, leyendo todos los artículos, viendo vídeos... y cómo no, intentando cambiar día a día, con los conocimientos que he ido adquiriendo, las pequeñas acciones que no podía hacer estos últimos años. Y poco a poco, en unos 3 meses, con perseverancia y la ayuda inestimable de Maria, he vuelto a recuperar la vida que se había ido apagando. He vuelto a correr, a bailar...y a hacer cosas tan cotidianas como ir al parque con mi hija.

Ha sido un tour demasiado largo pero a la vez necesario para darme cuenta de que no tenía un daño físico y que era necesario otro tipo de aprendizaje para volver a “ondear la bandera de la victoria”.

¡Eskerrikasko María por ayudarme y enseñarme tanto!