Dolor de cabeza y tobillo, ojo seco, acúfenos

Os voy a contar mi historia con el dolor.

Todo comenzó allá por el año 2012, después de un par de años de mucha tensión en el trabajo comencé de repente con un dolor en el lado izquierdo de la cabeza, junto con el cuello, y sobre todo en el ojo izquierdo.

Tras numerosas consultas con el oftalmólogo y no detectar nada, me diagnosticó síndrome de ojo seco, recetándome unas lágrimas artificiales que podía utilizar a demanda. Tras unos meses de aquello sin conseguir mejoría, probé con otro oftalmólogo especialista en ojo seco, sin encontrar daño alguno me mantuvo el mismo diagnostico, cambiando las lágrimas artificiales por otras mas espesas, que evidentemente no hicieron nada por mejorar el dolor.

Dado que el dolor de cabeza y de ojo se hacía insoportable, probé con una neuróloga, quien en la primera consulta me mandó unas pruebas para descartar daño en el nervio óptico, tras las cuales pudo constatar que no había ningún daño en el nervio, recetándome unas pastillas (de las pequeñitas que dan miedo), que lo único que consiguieron fue dejarme grogui durante unos meses.

El siguiente paso fue probar con acupuntura, que por supuesto lo único que consiguió fue vaciarme un poco mas el bolsillo.

También probé kinesiología, mismo resultado que la acupuntura.

El siguiente paso fue la fisioterapia. Me hablaron de una clínica que practicaba una técnica miofascial. Vaya sufrimiento, no he llorado más en una consulta que cada vez que me hacían el tratamiento. Por supuesto, mismo resultado que las 2 terapias anteriores.

Hemos llegado a 2018, y si no había poco con el dolor de cabeza y ojo, se sumó: acúfenos, dolor en el tobillo derecho (para el que me recetaron unas plantillas, que como ya sabéis no sirvieron para nada), y falta de aire (que acabó con un diagnóstico de asma por esfuerzo, con unos resultados de pruebas negativos).

El siguiente paso fue acudir a una consulta de PNI (Psico NeuroInmunología), con el que hice un cambio de alimentación, fomentando el movimiento y el ayuno intermitente, con lo que sí que conseguí (por fin) que el asma desapareciese.

Como seguía con el dolor de cabeza y ojo, en el PNI me hablaron de un fisioterapeuta especialista en dolor orofacial, que consiguió aliviarme algo durante un tiempo, pero no del todo. Pero gracias a una charla que dio este fisioterapeuta sobre la biología del dolor, en la bibliografía apareció Arturo Goicoechea.

Consulté el nombre en internet y eché un vistazo a las entradas del blog y vi el video de los testimonios del marco teórico.

Con todas mis dudas (cómo puede ser que solo con pedagogía desapareciese el dolor), me apunté al curso Know Pain, No Pain, y, ¡Oh, my god! vaya descubrimiento.

Hasta hizo el curso mi marido, y consiguió quitarse las plantillas, que llevaba con ellas 20 años (¡pies planos!).

Quiero aprovechar, para daros las gracias por vuestro trabajo. Pensaba que ya iba a tener que vivir con el dolor toda la vida, y habéis conseguido que vuelva a ¡¡¡CORRER!!!