Suerte que te encontré

Nunca olvidaré marzo de 1964, cuando en el transcurso de un partido en la localidad de Iruña, tuve que ser sustituido por una lesión en la espalda a la altura de la zona lumbar, producto de un encontronazo con un rival. Además, en el vestuario, en el momento de la ducha oriné con un color muy oscuro. Ello provocó que el equipo técnico me “metiera” en un taxi y me mandaran para casa, con el fin de visitar al médico de la Mutua Deportiva. Lo de la espalda pasó mediante pastillas y masajes.

En cuanto al haber orinado “de otro color” y tras varios días de observación, con un tono amarillo en el cuerpo, determinaron que sufría hepatitis, por lo que debía de hacer reposo absoluto en la cama y tomar medicación. Así pasé el mes de abril y parte de mayo hasta que me dieron el alta. Volví a la actividad deportiva sin mayores problemas.

Posteriormente, bastante espaciados en el tiempo, he tenido algunos ataques de lumbago, que incluso me han obligadoa  mantener reposo de 5/6 días con fuertes dolores y poca movilidad.

Conduciendo, he tenido también momentos de “lumbaguitis” con el cuerpo encogido y latigazos. Algunas salidas de vacaciones o fines de semana con el coche se han visto salpicadas de estas incidencias que las he resuelto mediante visitas médicas, masajistas y pastillas recetadas en su momento para estas ocasiones.

En febrero de 2012, con motivo de “rotura horizontal base cuerno posterior menisco interno en pierna derecha” me realizan una artroscopia con resultado final favorable. Rehabilitación en casa y hasta la fecha.

La última en febrero de 2014, cuando comencé a sentir fuertes dolores en la parte superior de la pierna izquierda justo antes de la cintura y que a la vez me incidía en la parte baja de la pierna, altura espinillas. El dolor, bastante continuo, era muy molesto en ambas zonas, sobre todo al caminar e incluso al subir y bajar escaleras. Distinto a otras ocasiones.

El médico me recetó nueva medicación y me recomendó aplicar calor en las zonas. También acudí al masajista, quien tras algún tacto, comentó que aquello no era solucionable con su intervención y me recomendó insistiera ante el médico de cabecera para que me remitiera al especialista dado mi curriculum al respecto.

Cada día era peor y recurrí incluso al bastón para ayudarme en la andadura.

Tras varios días de espera, me recibió el traumatólogo a quien, tras sus preguntas, puse al día de todo lo referido anteriormente. También que en 2001 me realizaron en la Policlínica cateterismo y como consecuencia de los resultados la intervención quirúrgica y aplicación de 4 baypass coronarios.

A partir de la intervención pasé a la situación de diabético insulino dependiente. Diabético desde 1987.

En junio 2014, desde Traumatología se me anunció que la dolencia podía ser debida a un “dolor lumbar irradiado a la pierna izquierda” y procedió a solicitar la realización de una exploración RX de columna lumbosacra y lateral y una resonancia magnética, cuya impresión diagnóstica decía: “Cambios degenerativos a nivel lumbar; nivel L3-L4 hernia discal paramedial izquierda que migra hacia caudal, ocupando el receso lateral (raiz L4; Nivel L2-L3) moderada estenosis de canal lumbar”

Pero sigue el dolor intenso y cada vez me cuesta más andar, necesitando sentarme frecuentemente.

Ya en julio 2014, me deriva Traumatología a Rehabilitación, indicándoles que procedería la realización de estiramientos, aplicación de corrientes en ambas partes afectadas durante al menos 20 días.

Así del 22 de septiembre al 10 de Octubre de 2014, acudo a la consulta del rehabilitador y proceden a la realización del tratamiento adecuado.

Me recomiendan dejar el bastón para no favorecer otras posturas. Con la aplicación de corrientes y bandas de frío (antes me recomendaron calor) que me dan algo de alivio, acudo a consulta. Me siento algo mejor, pero sigo notando molestias. Me indica me aplique frío en casa y dan por terminada la rehabilitación. No propone más citas.

En este período de tiempo con muchos altibajos, mi hija me comenta las experiencias con una fisioterapeuta y me recomienda que acuda a consulta, escuche sus comentarios y metodología que emplea y decida por mí mismo si pueden ayudarme.

Pido cita y el día 5 de enero de 2015 acudo a la primera consulta, siendo atendido por María Jiménez. Me pide le narre mi historia personal y le hago un esquema de lo que siento, de ese dolor lumbar – ciático, que en algunos momentos me produce sacudidas dolorosas y de que pueda ser hereditario pues mi padre tenía crisis parecidas. La situación me obliga a realizar estiramientos para tratar de corregir posturas. Le comento que es doloroso el mero hecho de hacer la cama, lavado de pies, caminar más despacio y me repercute el levantar pesos, mover sillas….

Ya hace algunos años, tuve algunos síntomas lumbares que con mediación de médico cabecera se fueron resolviendo.

Me explora, nos movemos, me plantea preguntas…y a continuación, me muestra un video sobre la percepción. Cómo el cerebro interpreta y forma de nuevo la información que recoge del exterior y del interior del organismo…la función biológica del dolor y la necesidad de eliminar los errores de nocividad de movimientos y posiciones inocuos de mi organismo, para que el cerebro no haga valoraciones erróneas innecesarias.

El cerebro dentro de toda la información que utiliza para valorar los distintos estímulos, utiliza datos pasados de peligrosidad almacenados en la memoria, (vísperas viaje, conducción coche = dolor lumbar…) y lo aplica al momento actual. Aunque en esos momentos no  esté pasando nada.

Me plantea moverme…de diferentes formas, bailar…es divertido!!

Le comento que una de las cosas que no puedo realizar en casa es la cama…y nos ponemos a ello, simulamos todo, de diferentes formas, sin que sea consciente de lo que estoy realizando…y ¡¡voila!! ¡¡Soy capaz!!

Me hace terapia manual también en la zona dolorosa…para concluir y darme un mensaje de optimismo de la potencia de mi musculatura y que no objetiva nada que resaltar.

Me hace consciente del patrón de protección que mi sistema propone cuando camino, y a través del baile y diferentes formas de caminar por la consulta, soy consciente de ello y consigo modificarlo con pequeñas instrucciones y así desbloquear yo solito la postura de protección que no me dejaba utilizar a mi cuerpo para conseguir deambular.

Siento que “La sensación en este momento es extraña y sorpresiva por lo que me dice, lo que soy capaz de realizar con ella y que pensaba que no, lo expresado en videos y de forma oral, que nada tiene que ver con lo vivido en consultas tradicionales, ni en el masajista. No se lo manifiesto, espero acontecimientos.” La necesidad de ver para creer…

Me coloca cintas adhesivas en glúteos y cintura, que hacen como una “pared” protectora en la zona. Luego fui consciente, según me explicó más adelante con otros conceptos, que lo que hizo en ese momento es darme la “pluma de Dumbo para poder volar” y así exponerme al movimiento.

Curiosa la sensación de no sentir el dolor con la que llegué a la consulta. Buena sensación.

Finalizamos tras casi dos horas de consulta, dándome para leer y meditar en casa, el artículo: CODIFICACIÓN PREDICTIVA: IMPORTANCIA DE LAS EXPECTATIVAS EN EL DOLOR Y EL MOVIMIENTO.

Me da consejos y me recuerda que ejecutar cualquier acción de las que yo hago no lesiona; que juegue con texturas en diferentes habitaciones de casa, en diferentes posiciones y aplicando la textura en la pierna “buena” y luego antes de colocarla en la “mala” imaginar qué debería sentir…. Ponerla e intentar que esa percepción sea correcta.

Igualmente me da lecturas sobre: Cerebro diferente del yo, cuerpo virtual… y recordar todo lo tratado y trabajado en el día de hoy en consulta. Tras varios comentarios y “visualizando rápidamente lo vivido in situ, decido que sería bueno seguir y probar algo nuevo que quizás sea efectivo”

Me recomienda siga el blog de Arturo Goicoechea, pionero y mentor del sistema, donde encontraré artículos muy interesantes.

Propongo la concertación de otra cita y quedamos día y hora para siguiente consulta.

La metodología en siguientes consultas semanales, es explicarle todo lo leído en el transcurso de la semana y corregir las dudas encontradas.

También comentamos artículos del blog del Dr. Goicoechea en los que intervienen otros pacientes y profesionales.

Además realizamos visualización de vídeos. Ejercicios en propia consulta.

Revisando en casa lo acontecido y leyendo toda la documentación facilitada por María hago la siguiente reflexión:

“Curiosamente y por la metodología, me vienen a la memoria las sesiones de entrenamiento en mi época deportiva, en las que el entrenador (gran entrenador) nos mentalizaba e incitaba a superar crisis de juego “dándole cancha al coco” diciéndole que estábamos perfectamente entrenados, que no existía cansancio y que podíamos ganar a cualquiera. Supuso muchas alegrías y triunfos esa forma de actuar. Hay relación de aquello con lo que se me propone en la consulta.”

Las consultas son ágiles y muy prácticas y vas comprendiendo y modificando criterios que das por “buenos” cuando en realidad es todo lo contrario.

Aprendes a echar “a la basura” esas jugadas que te propone el cerebro y te vas sintiendo más seguro. Vas comprendiendo el papel del cerebro en el dolor. El daño imaginado.

Me veo mejorado, más fuerte, y aquella suspicacia de los primeros días en cuanto a la metodología ha caído en el olvido. Esto es recomendable. Una fórmula totalmente distinta y que debería ser tenida en cuenta por los que manejan otras fórmulas tradicionales. Fisios con otra mentalidad…

Con fecha 5 de mayo de 2015 (tras nueve sesiones) me da la última clase, pues me informa de que es suficiente lo aprendido y cree estoy capacitado para superar anteriores miedos traídos a consulta.

Le agradezco su dedicación e interés, su amabilidad y simpatía y lo fácil y agradable que es atenderle, entenderle y aprender con ella por su profesionalidad y seguridad en lo que hace y dice.

No obstante, me manifiesta estar a mi disposición para lo que necesite.

He de confesar, que ya han pasado TRES AÑOS desde la primera consulta y tengo todos mis dolores en la “basura”, sé cómo actuar cuando el cerebro me pide “cancha” y aplico los movimientos, paseos y bailes de salón recibidos, es decir, desecho los patrones de protección innecesarios y utilizo el movimiento como terapia, cuando antes lo eliminaba por miedo al dolor.

Paseo diariamente a buen ritmo más de hora y media. No me canso, no me siento a descansar y hago todo lo que puedo acorde a mi edad y vitalidad.

Muchas gracias a María de la que he aprendido todo lo que sé.

E.C.A. –  75 AÑOS     –     DONOSTIA,  MAYO DE 2018